Antropología de las edades. Carles Feixa
Las estratificaciones por edades han sido objeto de análisis ya en estudios de sociedades primitivas puesto que eran primordiales en el funcionamiento de las mismas.
Existen estudios referentes a las
sociedades organizadas en clases de edad, micro sociedades basadas en la edad,
se han intentado, además, diversas comparaciones interculturales sobre grupos
de edad, tanto globales como específicas.
No obstante, es en los últimos años cuando el estudio de las edades ha pasado a ser verdadero objeto de estudio, meditación y análisis para la antropología. Aparece así una disciplina definida como “antropología de la edad”, que dará lugar a numerosas investigaciones, foros, discusiones, eventos, informes, etc., así como también a determinados“ oportunismos burocráticos; todo ello por su embrionario desarrollo teórico.
No obstante, es en los últimos años cuando el estudio de las edades ha pasado a ser verdadero objeto de estudio, meditación y análisis para la antropología. Aparece así una disciplina definida como “antropología de la edad”, que dará lugar a numerosas investigaciones, foros, discusiones, eventos, informes, etc., así como también a determinados“ oportunismos burocráticos; todo ello por su embrionario desarrollo teórico.
La construcción cultural de la edad es uno de los puntos clave en esa proximidad antropológica. En la vida de todas las personas se lleva a cabo un desarrollo que viene determinado por su naturaleza. La cultura distribuye en periodos el ciclo de vida de los sujetos, categorizándolos y pautando sus conductas en cada una de esas etapas. No obstante, esa división en etapas tiene un carácter relativo y cambiante. Además, debe diferenciarse, por ejemplo, entre edad psicológica y edad estructural; además de edad como ciclo vital y edad como generación, o edad como condición social y edad como imagen cultural.
Existen diversas perspectivas para el estudio de la relación entre edad y antropología: edad en la antropología, antropología de la edad y antropología del ciclo vital y de las relaciones. En ella, los campos que cuentan con más estudios son la juventud y la ancianidad.
El análisis antropológico de la juventud aparece en 1928, desde dos
perspectivas diferentes: el debate naturaleza-cultura en las sociedades
primitivas y la cuestión de las nuevas patologías sociales en las sociedades
urbanas. Destaca el trabajo de G. Stanley Hall de enorme influencia, el de Margared Mead,
que supuso un “conflicto” con el anterior, o el de Freeman, también en debate
con el de Mead y de gran trascendencia, que puso la interacción de naturaleza y
cultura en la definición social de las edades.
Destacan además, Frederik Thrasher, Robert y Helen Lynd y Whyte,
con obras de etnografía urbana. Linton y Parsons, desarrollarían teorizaciones
estructural-funcionalistas sobre los grupos de edad como factor de cohesión
social.
Es en los 60’s cuando diversos antropólogos ponen de manifiesto el
carácter conflictivo de las culturas juveniles y la heterogeneidad interna de
las mismas. Los trabajos de distintos autores, como los de la escuela de
Birmingham, muestran la aparición de estilos juveniles espectaculares, interpretados interpretados como
metáforas del cambio social. Revisiones recientes cuestionan estos trabajos,
centrándose en formas no tan contestatarias.
Centrándonos en los estudios antropológicos de la vejez y juventud: ambos se interesan por el debate naturaleza y cultura y por desmotar los prejuicios que alimentan las generalizaciones abusivas de la psicología.
Centrándonos en los estudios antropológicos de la vejez y juventud: ambos se interesan por el debate naturaleza y cultura y por desmotar los prejuicios que alimentan las generalizaciones abusivas de la psicología.
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